Gestión cultural europea: ¿Cómo lo hacen? (I)

Ya de vuelta de Luxemburgo y Bélgica. Agotador pero apasionante!

Como os contaba en la anterior entrada, por cuarto año consecutivo asistí a la Reunión Anual de la Carta Europea de las Abadías y Sitios Cistercienses (de aquí en adelante “la Carta”).

¿Y qué pinto yo allí? Pues básicamente porque desde hace casi ocho años gestiono el proyecto del Monasterio de Oia como Coordinadora. Es lo que se llama un puesto multidisciplinar que me ha permitido aprender enormemente, a base de práctica y, porque no reconocerlo también, del método ensayo – error. No voy a dar muchos detalles ahora de este complicado y bello proyecto, pero os debía una contextualización.

He pensado que dividiré este tema en dos entradas, en esta primera os cuento un poco cómo se desarrollaron las cosas y en la segunda os desgrano mis conclusiones, percepciones y observaciones entre la manera de hacer las cosas fuera y la nuestra, entre lo que deberíamos copiar y lo que no, de lo que sentirnos orgullosos, etc.

Ahí vamos:

La Carta nació en Francia a principios de los noventa como una manera de poner en común acciones de promoción y conservación entre cuatro abadías francesas. Con el paso del tiempo los miembros fueron creciendo en número y a finales de la década dio el salto a Bélgica y al  resto de Europa (recordad que la orden del Císter es una orden francesa). A día de hoy esta patrocinada por el Consejo de Europa en la persona de José Manuel Durao Barroso y reúne a 183 abadías de 11 países diferentes. Las abadías de Fontenay, Alcobaça y Maulbronn son, además, Patrimonio de la Humanidad (UNESCO).

Aclarar que no es un organismo religioso, todo lo contrario, se aleja de cualquier influencia religiosa o política, siendo su único ánimo el de la conservación, puesta en valor y promoción del extensísimo y bellísimo patrimonio cisterciense. Hechas las presentaciones os cuento como se ha desarrollado el evento.

La reunión se celebró el sábado 26 de abril en Clairefontaine (provincia de Luxemburgo, Bélgica)  aunque hubo actividades entre el 25 y el 28. La jornada del viernes 25 se dedicó a la bienvenida y reencuentro de los miembros de la Carta con varias actividades de por medio como una maravillosa cata de cervezas trapenses (ya sabéis lo de los monjes belgas y su gusto ancestral por fabricar cerveza) y el 26 se celebró la Asamblea propiamente dicha. El domingo 27 se visitaron dos abadías cistercienses de la zona: la Abadía de Nuestra Señora de Orval y la Abadía de Clairefontaine – Cordemois. El lunes 28 se visitaban otras dos abadías alemanas, pero ese día yo ya no asistí.

Comienzo de la reunión

Comienzo de la reunión

La dinámica es más o menos la misma todos los años: en primer lugar la presentación de las cuentas del año anterior y presupuesto para el siguiente.

Veamos, no es un organismo con un fin mercantilista, pero como todo en esta vida, necesitan dinero para sufragar entre otras cosas la web, los brochures, organización de diferentes eventos y en general todos las iniciativas que quieran llevar a cabo. Por ello cada abadía realiza el pago de una cuota anual, las cantidades difieren en función del número de visitas y por tanto de ingresos.

Después se procede a presentar a los nuevos miembros que, como digo, va en aumento (para que os hagáis una idea del peso de este organismo mencionar que ellos solitos consiguieron que el Consejo de Europa nombrara en 2010 la Ruta del Císter como Itinerario cultural; sí, la misma categoría que el Camino de Santiago).

Después presentaron los nuevos valores y estatutos para someterlos a votación. Os hago un resumen:

1- Preservación (Préservation) y compromiso de mantener el patrimonio material e inmaterial del Císter.

2- Puesta en valor (Valorisation) La asociación y los miembros se comprometen a promover el patrimonio cisterciense para el público general dando a conocer la riqueza de este patrimonio con el fin de salvaguardarlo a largo plazo a través de una actividad turística perdurable  y razonable. Esta puesta en valor será a todos los niveles: autoridades, instituciones, operadores privados, diversas asociaciones a nivel local, regional, nacional e internacional. Importancia de vincular a los máximos organismos posibles.

3- Sentido o consciencia del lugar (Esprit des lieux) compromiso de preservar el espíritu de los lugares cistercienses y de la Historia en relación a las nuevas afectaciones/construcciones en los espacios donde se ubican los monumentos.

4- Educación (Éducation) compromiso de iniciar y promover acciones educativas para sensibilizar al gran público sobre la necesaria preservación del patrimonio.

5- Investigación (Recherche) compromiso para reunir  y conservar información, historias y obras relacionadas y útiles para el conocimiento del sitio cisterciense. Acercamiento necesario al sector académico.

6- Intercambio (Échange et partage) compartir el conocimiento y las experiencias entre las abadías miembros.

7- Transmisión (Transmission) compromiso de transmisión del patrimonio cisterciense en las mejores condiciones a las generaciones futuras. Que los procesos de venta o transmisión sean en las mejores condiciones para la salvaguarda de los monumentos a través del tiempo.

Los protocolos son muy importantes y en eso son especialistas. He de apuntar que los orígenes franceses pesan mucho todavía en la Carta y hay un uso y abuso del idioma francés que, para los que no lo hablamos, nos llega a complicar un poco las cosas. Afortunadamente este año también había traducción simultánea (¡qué difícil me parece! y ¡qué mérito tienen los traductores!), pero para charlar al final acabas con los mismos, con los que hablan inglés que, nos guste poco o mucho, es el idioma universal. (¡Cómo flaqueamos los españoles en idiomas!).

Para paliar ese déficit de europeidad se ha constituido este año, muy sabiamente en mi opinión, una Comisión Internacional integrada por los representantes de:  Abadía de Escaladieu (Francia), Abadía de Herkenrode (Bélgica), Abadía de Esrum (Dinamarca), Abadía S. Cristovao de Lafoes (Portugal), Abadía de Bronnbach. (Alemania), Abadía de Oia. (España) Abadía de Chiaravalle de la Colomba. (Italia). 

Esta Comisión tendrá como fin y objetivo coordinar acciones comunes entre las abadías de la Carta. También se activarán las campañas para darse a conocer y conseguir más adhesiones. Por nuestra parte comentamos el gran desconocimiento que existe en España de este organismo (somos sólo cinco abadías españolas en la Carta, cuatro de ellas gallegas, permitidme el orgullo de decirlo 🙂 ) cuando nuestro patrimonio cisterciense en extensísimo y con unas figuras de renombre como el Monasterio de Poblet, en Cataluña.

No creáis que todos  los integrantes son edificios hermosos, bien conservados y en pleno funcionamiento, para nada. De hecho la reunión se celebró aquí:

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Muchos de ellos son ruinas perfectamente musealizadas a las que, sorprendentemente, le sacan partido.

Ese día se inauguraba además una exposición de fotos sobre el trabajo arqueológico que se ha desarrollado en los último años allí (un sueño para los arqueólogos de nuestro país, entre los que me podría incluir ya que me especialicé en Arqueología e Historia Antigua, pero tengo algo de pudor y reconozco que no he ejercido en mi vida).

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El Domingo 27 visitamos la inmensa, apabullante y recomendable Abadía de Orval, en la que disfrutamos de una visita guiada tras el recibimiento y bienvenida de uno de los monjes cistercienses que todavía habitan allí. Aclarar que aquello es un enorme complejo que incluye: las ruinas de la antigua Abadía de Orval (no sabéis el daño que hicieron la Revolución Francesa y las dos Guerras Mundiales al patrimonio, de esto reflexionaré en la próxima entrada), la actual, la fábrica de cerveza y la de quesos. Una pasada.

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Para que os hagáis una idea su producción de cerveza anual daría para dos cervezas por cada habitante belga, ahí es nada.

Me sorprendió mucho el trasiego de gente que había por allí. Todos vestidos con túnicas de colores y sombreros raros, yo estaba alucinando. Hasta que me explicaron que se trataba de cofradías gastronómicas. Cada una representaba una bebida o un plato o un producto típico y tradicional. Básicamente se reúnen para comer, beber y cantar.

Ejemplo de cofradía belga, estos en concreto son de un vino de la zona que maceran con unas hierbas...desgraciadamente no recuerdo el nombre.

Ejemplo de cofradía belga, estos en concreto son de un vino de la zona que maceran con unas hierbas…desgraciadamente no recuerdo el nombre.

Muy curioso todo.

La siguiente abadía que visitamos ya no era tan animada, de hecho se encontraba en un paraje alucinante y completamente aislado. Se trataba de monjas de clausura, que por cierto nos trataron muy bien, dándonos de merendar y todo.

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En medio de estas excursiones, en las comidas, en los trayectos de autobús, vas hablando con este y aquel y poco a poco vas tejiendo una red en tu cabeza que te permite durante unos instantes  tener una visión global, una visión muy completa, de las peculiaridades de cada país, de cada cultura en cuanto a como enfocan la gestión patrimonial.

Como os dije lo dejo para una próxima entrada.

¡Saludos!

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